El arribo
Sucede a menudo así, tal cual, que aquellos que parten, atraídos por la ilusión de vivir de otra manera, se encuentren con las cabras. Provienen, en su mayoría, de ciudades, y van a regiones pobres, sin duda, porque imaginan que el catastro les dejará un poco de espacio donde implantar una manera de vivir más humana. Lo que les sucedió a quienes están en estas imágenes, además de las cabras que se les acercaron, fueron niños que van y que vienen de lejos.
El punto ciego
Son autistas, mutistas. A esa memoria donde se ha acumulado todo lo adquirido, a lo largo de miles y miles de años de civilización, ellos no tienen acceso. El lenguaje es, sin duda, la llave de esa memoria, allí eclipsada. Podríamos decir que todo aquello por lo que los hombres viven, no les concierne. No son ni mudos ni ciegos, ni siquiera como se dice: discapacitados.
La mano en el sombrero
De todas formas, ¡qué palabra peculiar es "discapacidad"! [handicap]. El diccionario cuenta que viene del inglés y que significa: "Mano en el sombrero". Y es verdad que, en el sombrero, esos niños no meten la mano. Son autistas y no ven ninguna razón por la que deberían meter la mano en el sombrero del que cada uno de nosotros, para bien o para mal, saca su suerte. Se dice: "zafar". Ellos no se zafan.
La red y el área
Y fue a partir de su presencia que esta pequeña red ha crecido. Un poco como la hierba mala. Las "áreas de estancia" se establecieron ahí donde pudieron encontrar un lugar. Un "área de estancia" es, ante todo, espacio. El mayor espacio posible. En este espacio, una pequeña unidad teje su vida cotidiana, a su antojo. Entre cada unidad, cinco, diez, quince kilómetros y trayectos que los ligan.
La carne y la historia
Y, sin embargo, están hechos de la misma carne de la que están hechos los hombres. Y esta carne está intacta, incluso vigorosa, con los 5 sentidos habituales: el oído, la vista, el tacto, el olfato y el gusto. Pero como sabemos, además de estos 5 sentidos, el hombre tiene otro: El sentido de la historia. Aunque sólo sea la suya propia, de cada quien en particular. Para estos niños todo pasa como si la historia no hubiera encontrado en ellos su punto de anclaje.
El afuera y la carencia
Y a veces experimentan un desorden tan evidente que su entorno se atemoriza y se culpa severamente. Estas imágenes, que ustedes ven ahora, son las que ven los padres cuando vienen, cada vez que vienen a buscar a sus hijos luego de una estancia aquí.
Muy a menudo, el medio de origen presiente que el niño ha perdido algo. Y es ahí que el medio de origen sitúa la carencia. Es una cuestión de espacio y agua. El medio de origen se da cuenta de que su hijo puede tener todo lo que necesita, aun así, lo que le falta es algo primordial. ¿Dónde buscar eso primordial?
Diálogos del refugio (Trazos)
Bien, aquí están, los recorridos que hacen los niños.
—Volvimos a hacer un refugio allí, una alacena.
—Sí. Volví a calcarlo, porque hay trayectos que han cambiado. Ahora bifurcamos hacia este refugio para buscar la comida.
—Y ahí los hice mucho más oscuros, para que resalten… Eso hace que ya casi no vayamos a la cabaña.
—Toda la comida que había en la cabaña, ¿la pusieron en ese refugio?
—La comida suele llevarse en una cesta, y hay que atravesar una gran piedra en el medio... ¿Hay frascos en el refugio?
—Están los frascos, la caja grande, el almacén de arroz, de sémola… y la caja de frutos secos también. Ya empezamos a usarlo.
—Bien, sí.
Jérôme y las líneas
Incluso el gran Jérôme de inmediato se puso a buscar. Tan pronto como movimos la caja, no dudó y se dio cuenta dónde estaba, hicimos una crema, lo cual no lo perturbó… Ahora, podríamos intentar poner las antiguas "líneas de errancia" encima. Esto fue el 3 de agosto, y hoy 12… Todavía no habíamos comenzado a construir el refugio... Pongamos una segunda… Creo que esta fue un poco antes. Ahí vemos claramente que no van para allá. El refugio está al costado del campamento. Era un lugar donde no íbamos mucho. Sí, era un lugar al que casi nunca íbamos.
El Serret y el archivo
Entonces, esto es en el "Serret", y en la película, vemos a Agnès que se aparta. Siempre en el mismo lugar, el "Serret". Vemos la "línea de errancia" de Bruno, que se detiene en el mismo lugar. Otro niño, François. Todo esto es de la misma época, con algunos meses de diferencia. Es curioso cómo se repite, siempre en el mismo lugar. Y aquí tenemos otro niño. Este es Jérôme, si mal no recuerdo, en el "Serret", que tiene siete u ocho años de historia... Creo que fue en el ‘72... Viendo esto creo recordar que Marie-Pierre también solía pararse aquí. Vamos a buscar en los archivos... Bruno... Aquí está Janmari…
Entramamiento (Chevêtre)
Si aceptamos la idea de que cada uno de esos niños vive en su propio mundo, como suele decirse, entonces nosotros también vivimos en el nuestro. Desde hace diez años tenemos la costumbre de registrar trazos... Trazos escrupulosos de los trayectos de unos y otros de estos niños. Líneas de errancia. Y parece que los trayectos de todos estos pequeños mundos, que pueden parecer algo aberrantes, se cruzan todos, o casi, en una serie de puntos comunes a todos, o casi. Estos puntos, allí donde las líneas de errancia se cruzan a lo largo de los años; lo hemos llamado "entramamiento" (chevêtre). Teníamos allí algo como: “nudos de trazos”.
El filtro del lenguaje
El lenguaje para nosotros no es como el sol, nunca se pone. Así que necesitábamos este filtro, de cientos, miles de "líneas de errancia" trazadas para que se nos apareciera esta constelación de "entramamientos" (Chevêtres).
Cartas desde casa (Bruno)
Un pequeño mensaje para hacerle saber que todo va muy bien. Bruno está muy feliz de estar en casa. Está durmiendo bien y come como cuatro. Está muy tranquilo, aunque se aprovecha un poco de nosotros. Por ejemplo, insiste mucho en que yo le dé de comer, pero no siempre. Ya que, cuando estoy ocupada, aprovecha para ir a la cocina y devorar todo lo que encuentra. Le gusta que lo abracemos seguido. Pero tengo un pequeño problema: "Me están comiendo la cabeza". Me dicen que en septiembre u octubre, debería ir a la escuela, porque corre el riesgo de perder todo lo que ha aprendido con ustedes. Siempre respondo lo mismo: Irá a la escuela cuando usted lo crea necesario. Eso es lo único, pero no dejo que me moleste demasiado. Bruno se mantiene ocupado. Ayuda a poner la mesa, a limpiar después, a recoger la ropa y a dar de comer a los animales. También damos largos paseos. Ahí está, le conté lo principal. Le escribiré de vez en cuando para contarle sobre Bruno.
La costumbre y la rutina
De vez en cuando, y sobre todo cuando se acerca el verano, algunos de nosotros comienzan a temer que su vida costumiera se vea atascada por la rutina. Pero, ¿cómo desligar lo que llamamos "costumbre" de la rutina de la que ya no surgen iniciativas sorprendentes? Esto requeriría un tamiz tan fino que, al no haber podido elaborarlo, solo nos queda salir a ver un poco eso que, en un lugar totalmente nuevo, va a resurgir, para que de nuevo las iniciativas puedan suscitarse.
La búsqueda de "N"
Esto es lo que hemos llamado la "búsqueda de N". Una "N" mayúscula que no evoca el "Norte"… Se trata de "Nosotros". Pero no de nosotros en persona, no se trata de este o aquel hombre o mujer. Se trata de otra cosa, "N". Así como hay una geografía del cuerpo, habría una geografía localizable del espacio humano.
Radio Graniers
Seis, Bravo, Hotel, Alfa… 6BHA llamando a "Graniers", el campamento está llamando… Todo está bien. Todo ha estado bien durante los últimos dos días. Llamando a "Graniers", 6BHA Seis Bravo Hotel Alfa…
El sexto sentido
Estas imágenes tomadas para los padres, también nosotros mismos las podemos ver y volver a ver. Así se elabora una memoria singular: actitudes, gestos, atracciones, esperas... Y se precisa que localizar (repérer) es, para esos niños, un sexto sentido que emerge y se exaspera cuando falta el sentido de la historia.
Elementos del común acuerdo
A fuerza de observar, hemos descubierto cosas a las que las "líneas de errancia" reaccionan, como de común acuerdo. Aparte del agua, y de los cruces de caminos y del umbral, justo en el límite entre el adentro y el afuera: está esa choza, almacén de alimentos, que no está del todo en la naturaleza. Y están estas cajas, donde se anudan nuestros gestos y que provocan un colmarse de nuevos actuares.
Territorio y límite
En el centro del mundo, está el refugio. Y alrededor del refugio, el área de estancia, donde nuestros caminos costumbreros son más densos. Y, más allá del perímetro del área de estancia, el territorio, que tiene su límite. Una geografía tal es tan antigua como el mundo, más antigua incluso que el mundo del hombre. Nos encontramos aquí en el punto ciego de la historia.
El desvío (Détour)
Y entiendo bien la pregunta: ¿De qué sirve este regreso? Es que no se trata de un regreso (retour), sino un desvío (détour). Desvío que se revela indispensable, pues permite a los niños autistas existir, y vivir otros afectos distintos al desconcierto que narra su entorno.
El riesgo
El riesgo que corremos es convertirnos nosotros mismos en "entramado" (chevêtre), como se dice de alguien que "se volvió loco como una cabra (chevre)". Algunos podrán pensar: "¡Qué triste suerte!". Pero, en el vasto sombrero del que cada uno saca su suerte, hay destinos mucho más aterradores.